Prácticas de un escritor

Dormir dos horas. Papeles para la basura, o prácticas de un escritor.

portada prácticas de un escritor

Escrito el 11-12-21
Él había dormido dos horas y ya antes de, finalmente, poder conciliar el sueño, pasadas las cinco de la mañana, la ansiedad lo asaltó. Prediciendo el problema de tener que trabajar con tan solo dos horas de sueño. Entonces, pensó, en ese momento preciso antes de poder, de una vez por todas, dormir. Pensó y se vio a si mismo en la obra, en su trabajo. Primero en soledad, divagando, faltaba bastante en esa obra en construcción, un inventario de cuarenta puntos, como mínimo.

El secreto para trabajar con dos horas de sueño es dar pasos lentos, y después, otros, con la misma velocidad, calculando cada uno de ellos. Ir moviéndose por todo el lugar en cámara lenta, gastando los segundos, y haciendo, como quien dice, el menor esfuerzo. Hay que evitar, pensaba, él, en ese ataque de ansiedad por no poder dormirse, hay que evitar el cansancio de las piernas, por eso la idea de moverse lento, como si no estuviera allí, o como si el aire fuera mas espeso, haciendo el andar lento. Porque no le gustaba la sensación de sus piernas doblándose mientras caminaba, culpa del mal descanso. Ya conocía el problema de las piernas, no era la primera vez que lo agarraba la madrugada y se preveía trabajando con pocas horas de sueño. Buscan irse hacia atrás, las piernas, a la altura de la rodilla, y si el terreno no es llano, también, pueden tender a irse hacia los lados, por lo tanto, caminar requiere más esfuerzo que de costumbre, y con pocas horas de sueño y con una jornada larga y con las pocas ganas y el poco dinero, pensaba, él, antes de dormirse, de madrugada, caminar así, implica andar chueco por varios días, ya que no es gratis para el cuerpo, la jornada sin descanso casi.

Entonces, para poder trabajar solo dos horas, aunque cumpliendo las ocho horas obligatorias, lo primero era caminar lento, suave. Luego había que sentarse después de realizar una tarea, sentarse. Después de estar repasando el plano durante diez o quince minutos, volver a sentarse. Otro camino que lo ayudaría a ganar bastante tiempo era ir al baño, cada media hora, cada una hora, concurrir al baño, y después del baño volver a sentarse, y mientras se esta sentado, luego de volver del baño, encender un cigarrillo y mirar como el cigarrillo se consume, no pegarle muchas pitadas al cigarro, no apurarlo, más bien aguardar a que el mismo cigarrillo sea el que marque el tiempo, porque así se dilatan los minutos netos trabajados y también, porque el cigarrillo sirve de excusa si aparece alguien y pregunta: “frene cinco minutos a fumar”.

Advertencia. No pensar mientras se fuma o mientras se esta sentado sin hacer nada luego de realizar una tarea. No pensar en esos momentos es importante porque se tiende a caer en la ansiedad, mas si se esta con dos horas de sueño, las piernas cansadas y con el sol en treinta y ocho grados. Las tareas deben ser igual a los pasos, llevadas a cabo con movimientos suaves y medidos, meditados y luego ejecutados. El problema para él, que solo contaría con dos horas de descanso, seria la incógnita de no saber si en la obra le iba a tocar estar solo. Porque a veces lo estaba y otras no, había semanas enteras en donde la obra en construcción se llenaba de gente. El albañil, los durleros, los plomeros y si tenía mala suerte, encargados, encargados de esto y de lo otro, siempre había encargados si el personal de la obra era abundante. La única forma de disimular dos horas de trabajo en una jornada de ocho horas, seria contar con algo de dinero y comprar facturas y sándwiches al mediodía. Cansar al resto con comida y la pesadez que eso trae. Hay muchos problemas al dormir solo dos horas, pero siempre es posible trabajar pocas horas en una jornada de ocho.

 

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